Sobre personas desnudas tiradas en bosques, una moda que encoge el corazón y no para bien

Quiero dejar claro, ante todo, que aunque en este blog de fotografía siempre intento ceñirme a dar consejos sobre toma y edición de imágenes, de vez en cuando meto algún artículo de opinión, y esta es una de esas veces.

Desde hace un tiempo llevo viendo ciertas modas que me encogen el corazón en el mundo de la fotografía y ya, juntando con el vídeo que hizo una compañera Sonia Neisha, sobre el “desnudo artístico” (entrecomillado por, como bien apuntó ella, todo desnudo parece llamarse artístico ahora aunque no lo sea para nada) y opiniones de muchos otros compañeros, modelos y gente aficionada a la fotografía, he decidido dar mi opinión.

Hay una moda extraña en la fotografía creativa, en la artística (como queráis llamarlo) que se ha centrado en una obsesión bestial con hacer fotos de personas desnudas tiradas por el bosque, o medio tiradas, a menudo están de espaldas o hechas un ovillo en el suelo, tapándose la cara con las manos o con el pelo, a veces sucias o con marcas en la piel.

Bueno, entiendo que para cada artista su obra es importante y muestra realmente quién es él. O eso debería ser en la teoría, porque, cuando una moda como ésta empieza a surgir, de tantas personas diferentes haciendo lo mismo, la idea o el sentimiento original se desvirtúa, al fin y al cabo, si expresas lo que sientes ¿Por qué lo expresas EXACTAMENTE IGUAL que tantas personas tan cercanas, tan…. en el mismo círculo?

Muchos sabéis que además de ser fotógrafa, soy psicóloga y puedo decir que estar constantemente expuestos a este tipo de imágenes, lejos de concienciarnos con la idea de… ¿vulnerabilidad? ¿soledad? ¿miedo? como si fuese algo exclusivo del artista, al final nos puede influir a nivel emocional negativamente. El feedback sensorial es algo muy importante, alguien rodeado de imágenes tristes al final estará deprimido. Si una persona está rodeada de imágenes violentas al final estará ansioso, enfadado, desalentado.

Creo que llega un momento que habría que plantearse realmente qué finalidad tienen este tipo de modas, o qué le hacen realmente al espectador. Al final, parece que las redes sociales se están llenando de cuerpos magullados y tirados como basura o como cadáveres en cualquier sucio y cenagoso rincón de un bosque y de retratos de personas tristes con los ojos vidriosos y las lágrimas cayendo por sus mejillas. Porque vende. Porque ahora es la moda.

No quiere decir que las fotografías sean malas, o feas, o que no tengan un gran trabajo detrás. No es eso. El problema es que es una moda que está inundando de tristeza a las personas y de emociones profundamente negativas.

Expresarse, está bien. De hecho, está genial. Pero si todo lo que tienes para expresarse cae necesariamente en la tristeza, la desesperación, la vulnerabildiad, el daño, el abandono, la soledad… quizá, no estaría de más, pedir ayuda. Y si realmente no sientes nada de eso, por chula y guay que sea una moda y por muchos favoritos y seguidores que te dé, piensa en qué transmites cuando haces algo así, en qué participas y qué acabarás recibiendo tú mismo al ver tu propio portfolio.

Desde luego esto es sólo una opinión personal, habrá a personas que les encantará ver esto constantemente. Para eso cada uno tiene su propio gusto. Pero os animo a que no olvidéis que hay grandes emociones que transmitir al mundo, la fuerza, la alegría, el tesón, la esperanza, la confianza…. que están siendo dejadas a un lado sólo por cuerpos tirados y ojos tristes.

Hay tiempo para todo. Hasta para la tristeza. Pero llega un momento que las personas empiezan a estar hartas de tener el corazón encogido.

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