El arte ¿De verdad es morirte de frío?

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En principio, esto sólo es un chiste. Un juego de palabras, pero a veces, si lo pienso en serio, encierra una gran parte de verdad.

Como todos sabemos, aunque la palabra “arte” tenga su propia definición, en la práctica es algo mucho más subjetivo.

Yo soy fotógrafa, pero no considero que siempre esté haciendo arte cuando hago una foto, cuando trabajo en stock donde sólo quiero sacar bonito o delicioso un plato de comida o hacer un paisaje que quede natural y colorido, no siento que haga arte. Siento que congelo una imagen y le saco potencial, pero no creo que transmita nada más que belleza pura y dura en ello (y eso cuando me sale bien).

Cuando hago mi trabajo más artístico es diferente y ahí es donde comienzan los problemas. Me he dado cuenta de que muchos a los que conozco, entre los que me incluyo, buscamos en el arte algo muy personal. MUY personal. Eso, en principio, no es nada malo, si algo tiene el arte es que te permite expresar quién eres, qué te pasa por la cabeza, qué sientes, qué sueñas. Pero es solitario. Muy solitario.

¿Hasta qué punto podemos obsesionarnos tanto con sacar nuestro yo más profundo para que deje de ser algo divertido? ¿O algo que podamos compartir con otros?

Cuando hablo de compartir, no hablo de que alguien venga presencialmente a nuestras sesiones, o coja nuestra cámara y apriete el botón con nuestras indicaciones, hablo de que se implique realmente en el proceso creativo y experimentemos con lo que tenemos dentro y lo que nos pueden aportar fuera.

Tampoco hablo de unir distintas ramas, no hablo de fotolibros donde uno hace el texto y otro la imagen o foto ilustración donde pueda pasar igual. Hablo de hacer una fotografía entre dos o tres fotógrafos, por ejemplo ¿Se perdería así la autenticidad de toda la obra? ¿O finalmente seguiría siendo el estilo del fotógrafo pero lo habría hecho dentro de un equipo creativo?

El otro día, hablando con mi novio, hablamos de muchos grandes pintores de la historia, o escritores, que vivieron y murieron solos y tristes, y ya después de muertos, es su obra la que vale millones, incluso aunque objetivamente pueda ser más o menos buena, se vende por su contexto, por quienes eran ellos y por cómo vivían. Por cómo de triste fue su vida y el arte que hicieron mientras tanto. Se vende su obra por su historia, primordialmente. Pero, mientras vivieron, fueron  muy desgraciados.

¿Tanto vale hacer un arte tan individual? ¿Es tan importante demostrar constantemente nuestro yo? ¿Es tan importante expresar unos sentimientos, a veces, incluso, fingir unos sentimientos o exagerarlos para vender nuestra obra? ¿Es tan importante ocultar todo nuestro proceso creativo, como si fuera un truco de magia, sólo para mantener la individualidad y el misticismo?

Esto es sólo una reflexión que me planteé durante el tiempo sin disparador, por mi dificultad, muchas veces, de delegar o confiar en otros para completar mis proyectos, sobretodo los que son largos, como un 365, donde la influencia o apoyo, incluso ayuda de otros, puede ser tan importante. Donde la profesionalidad no debería quitar tiempo a la diversión, a los recuerdos, a ver unas fotos y decir “este día realmente lo pasé genial”.

Una vez llegados aquí, esto es sólo un punto de vista, mi opinión, de verdad que me encantaría, que os gustase reflexionar sobre esto y, si queréis, debatirlo conmigo, genial también 😀

 

 

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Consejos para hacer un 365

Hace poco me preguntaron por instagram que qué consejos daría para llevar a cabo un 365.

Para los que no sepan qué es este proyecto, en mi caso, la fotografía, es hacer una foto diaria durante un año. Puedes hacer uno con temática general, o puedes hacer uno con temática específica, como el blanco y negro, los retratos, los macros…

Hice una entrada hace tiempo sobre qué era un 365, así que por aquí no me centraré más en explicarlo y pasaré directamente a contestar la pregunta sobre los consejos.

Consejo número 1: sé previsor, no seas como yo u.u

¿Por qué digo esto? Porque me lancé como loca al 365 sin darme cuenta de algo tan importante como que me había traído el disparador remoto a medias y el que estaba entero, ya no funcionaba, así que he tenido que parar el proyecto un par de días (al final, por suerte, menos tiempo del que esperaba). Si vas a empezar un proyecto tan grande y tienes más o menos una idea de por dónde quieres encaminarlo, intenta tener lo máximo preparado para ello. Esto incluye, en caso de la fotografía: cámara, un par de baterías (dos mejor que una, pero lo que permita el bolsillo), un objetivo funcional, material para mantenimiento de la cámara y, MUY importante, un cuaderno.

Consejo número 2: el cuaderno ¿Para qué?

Creo que todos pensamos que se nos pueden ocurrir cosas cada día o que podemos improvisar con facilidad cuando nos metemos en un proyecto así, al fin y al cabo, cosas pasan todos los días y llevar la cámara encima siempre te puede dar opciones a la hora de hacer tu foto… pero, yo ya dejé un proyecto a medias (en el día 187) y os diré una cosa, con el 365 te das cuenta de cómo de rutinas son las rutinas xD. Cuando llevas ya más de 50 días haciendo fotos improvisadas, las ideas empiezan a terminarse y tu entorno y tu rutina del día a día empieza a estar más que explotada. Por eso hace falta el cuaderno, te permite ir organizando tus ideas, ir tachando las que ya estén hechas, te permite ir apuntando qué recorridos tienes ya fotografiados, qué opciones nuevas te van apareciendo, qué planes con amigos o familia te pueden dar un extra de motivación/inspiración para hacer tus fotos, qué te gustaría fotografiar y no quieres que se olvide… todo eso es MUY importante.

Consejo número 3: inspiración paralela

No hay que dejar nunca, y menos en un proyecto como este, de absorber inspiración, contenido cultural de la índole que sea, para ir manteniendo la mente fresca. Así que, si te decides a empezar un proyecto así, ten en mente qué series, películas, libros, cuadros, exposiciones, videojuegos… tienes pendientes, te gustaría ver, volver a ver, re-leer… lo que sea, dentro de las cosas que más te inspiren. Una mente que no come es una mente que, al final, no crea.

Consejo número 4: organízate

Quizá en un principio no pienses en cuánto tiempo y esfuerzo requiere un proyecto así, pero es mucho. MUCHO. Tienes que plantearte la idea de la foto, llevar tu cámara, captar la foto como quieres, llegar a casa, pasarla al ordenador, retocarla, quizá subirla a alguna red social donde compartas el proyecto… cuando te quieres dar cuenta, se te han ido unas cuantas horas en esto, así que piensa si tienes (y si quieres) tiempo para sacrificar, porque llevar al día el proyecto y además dar un contenido de calidad, que te haga esforzarte por mejorar, va a ser intenso. Se puede compaginar con estudios/trabajo y cualquier cosa así, no os preocupéis, pero es posible que os quite más de un día tiempo de ocio, de reuniones sociales, incluso de comer o dormir dependiendo de la envergadura de vuestro proyecto concreto, así que antes de agobiaros y empezar a dejar cosas a medias, es mejor organizarse bien.

Consejo número 5 y último: Motívate

Este quizá es el consejo más personal, no sé si todas las personas necesitarán motivación extra, hay personas muy entusiastas que pueden llevar con gracia y salero cualquier trabajo por duro que sea, pero otras, como yo, necesitamos mucha motivación.

Un proyecto así, en el que además quieres ir mejorando, implica, muchas veces, tener que entrenar la resistencia a la frustración. Habrá días que estés enfermo, tengas que entregar trabajos, no hayas dormido bien, estés triste, tu familia o amigos te necesiten para cualquier cosa y tengas que improvisar sobre la marcha o apechugar y rascarte el coco para que salga alguna foto decente. Quizá al final del día veas la foto que has hecho y te parezca horrible, con prisas y cogida por los pelos y sientas que tu ánimo decae con respecto al proyecto. ESTO ES PERFECTAMENTE NORMAL.

No te dejes llevar por la frustración o por la “mala suerte”, no te desmotives, no pienses que no podrás hacerlo ni pienses que estás empeorando por momentos. No caigas en creer que el estrés o la resignación harán demasiada mella en ti y piensa que casi todos los que hacemos un proyecto así caemos en lo mismo. Un año es mucho más tiempo del que parece y tener que mantener una rutina que implique creación, inspiración y trabajo todos los días sin más reconocimiento que el esfuerzo propio, a veces puede ser muy duro. Así que mantente motivado, piensa que una mala foto, un mal día, puede traer una foto magnífica al día siguiente. Un día malo es un día malo, pero el haber superado los baches y haber entendido que nadie es fantástico 24/7 puede valer más que todo eso.

 

Estos son mis principales consejos para llevar a cabo este proyecto. Seguiré haciendo entradas en el blog con todas las preguntas que me hagáis por Facebook, Ask, e Instagram.

Si queréis seguir mi proyecto, lo tendréis en su totalidad en mi instagram, que, después de esta pequeña pausa de un par de días, volveré a la carga ^^

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Espero que os haya sido muy útil 😀